[texto de catálogo por Cecilia Flores Aracena, para la exhibición Personal de Futilería. 2013]

La muestra Personal de Futilería busca establecer pequeñas preguntas mediante la conformación de tres obras: Topografías, Vivir y morir frente al espejo y Selección natural. Todas ellas plantean, a través de distintas materialidades y formas, la pugna entre la preconfigurada belleza contenida en el ornamento y el carácter impredecible de la naturaleza.
El primero de ellos , ‘Topografías’ está constituido por un acuario con agua y objetos cubiertos por musgo. Estos objetos erigen paisajes ficticios a través de sus verdes revestimientos y sinuosos volúmenes; miniaturas que se conjugan entre sí ocultando su propio origen, planteando el anhelo de una monumentalidad propia, aquella heredada por la belleza sublime del paisaje, pero que ahora, contenida en pequeños fragmentos no es más que una intención que se dispone a fantasear con su humilde origen, el de los objetos decorativos, de bajo costo de producción y pequeña escala que, de forma habitual, han pertenecido a la esfera de lo privado: a una cultura que simbólicamente yace en ruinas, conviviendo de forma ineluctable con la naturaleza la cual, al ser manipulada artificiosamente por Personal de Futilería, se apodera de ella y la subyuga en un manto de informidad; uniendo naturaleza y cultura de forma simultánea en un encuentro inevitable, como sucede con el tiempo y su huella, pero que -en este caso- opera como un montaje de simulacro puro, un paso del tiempo remedado por el crecimiento ficticio de los musgos sobre agrestes superficies.
Por otro lado, en ‘Vivir y morir ante el espejo’ se aprecia una serie de piedras enmarcadas. Lo ordinario y lo singular se entrecruzan evidenciando el absurdo, contenido en el ‘potencial demiúrgico’ (si así se le pudiese llamar) del artista, manifestado mediante gestos transformadores hacia estos objetos ordinarios, como también la insistencia en el fragmento, la ruina y de cómo esta última se encuentra nuevamente con la cultura contenida de forma unívoca por el marco: ornamento que lo circunda, adaptándose a sus aristas y caprichos designados naturalmente, en una operación inversa a la ya presentada en los acuarios.
No es la naturaleza la que somete al objeto; en esta oportunidad la cultura subyuga y define el futuro del objeto bajo un manto de completa ambigüedad, al hacer permeable la tradicional forma del marco al momento de forzarlo a dialogar con las impredecibles y pétreas superficies de cada uno de los objetos encontrados. Tal como expresa su título, Vivir y morir ante el espejo, es reflejo de una vanidad sin propósito, manifestada al estetizar y solemnizar piedras ordinarias como leitmotiv, operaciones absurdas que ponen en evidencia, por contraste, la precariedad contenida en las piedras.
En la última intervención, Selección Natural, los rosetones emplazados en el cielo raso, similares a los del espacio de La Cúpula, operan como formas donde esta ambigüedad llega a un consenso. No existen grandes conflictos entre naturaleza y cultura, implantándose una aparente tregua entre ambos factores, donde todo acontece al interior de una singular lógica en la que los rosetones adoptan características propias de entidades celulares, difuminando los límites debido a la proximidad formal entre ambos referentes: la redondez contenida tanto en los ornamentos como en las células.Sin embargo, esta aparente atmósfera de paz hace posible develar un nuevo estrato de significación que permanece latente en esta instalación: Lo infamiliar como extrañamiento del cotidiano, al dotar de aparente vida a las inertes decoraciones del cielo raso, cohabitando el espacio con el espectador, disimulando su presencia en un campo visual fuera del alcance habitual.
Las diversas dimensiones alcanzadas por Personal de Futilería responden a inquietudes por aunar dos universos aparentemente en conflicto: la naturaleza en su aspecto más humilde e ignorado y la cultura interpretada en la belleza del ornamento, ambos capaces de desplegar un sinfín de nuevos significantes y que, producto de estos extremos tan específicos, se arrastra junto con ellos operaciones a veces impensables, absurdas, irónicas e inclusive románticas, resistiendo a una categorización concreta, abriendo espacio a la plena vastedad de sus lenguajes.
Cecilia Flores Aracena
Chile, 2013.
Ver las obras de la exposición Personal de Futilería
Otro texto del catálogo:
Las formas insospechadas. Una aproximación a la obra Personal de Futilería. Carolina Senmartin. [2013]
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